EL DIARIO DEL RESIDENTE

En este apartado queremos mostraros cual es la realidad de la vida de un residente de medicina de familia. Nuestros residentes del presente, nuestros médicos de familia del futuro.

Ese profesional que para entrar en la Universidad tuvo que obtener las máximas calificaciones en el Bachillerato y la Selectividad. Que ha realizado una carrera universitaria, carrera y no grado porque es una carrera de fondo durísima, de 6 años de duración, difícil donde las haya. Y luego ha aprobado una de las pruebas selectivas más duras del Estado: el MIR. Un joven brillante, trabajador y perseverante. Y, por fin, tiene un contrato laboral en prácticas para 4 años, evaluable año a año y al final.

Y ahora comienza un nueva etapa, empieza su vida laboral, plena de esfuerzos, conocimientos, sentimientos y proyectos, esa con la que ha soñado durante años. ¡Qué ilusión!.

Y se encuentran con jornadas extenuantes, sus tutores están desbordados y cansados y no tienen tienen tiempo para la docencia, miles de exigencias (jornada ordinaria, guardias, formación, trabajos, investigación, estudio diario…) y en su horario laboral sólo a la práctica asistencial les da tiempo. Y para colmo, como no hay plantilla suficiente en los centros de salud y en las urgencias, ni sustitutos que cubran las ausencias, lo que debería ser una actividad laboral en prácticas se convierte en una actividad laboral plena como si de un médico especialista se tratara. ¡Viva el estrés, la incertidumbre y la desilusión consiguiente!

Lean y comprendan a ese joven médico, con cara de niño, que en la urgencia y en las consultas les atiende con esa amabilidad y minuciosidad que les caracteriza, y comprendan por qué muchas veces está estresado, cansado y desbordado hasta el extremo.

DIARIO DEL RESIDENTE 1:

PILOTOS DE LA CONSULTA

La miro y me veo a mí misma hace muchos años. Joven médico con el empuje y la ilusión de a quien le encanta ver pacientes, dispuesta al trabajo, ávida de conocimientos, curiosa y atenta, aprendiendo todo, de todos y en todas partes.
Hoy me parece un poco más vieja y medico cansadojpgun poco más cansada. Ha venido saliente de guardia, o sea, con más de doce horas de trabajo ininterrumpido en urgencias, a pasar dos consultas de los médicos del centro que están de vacaciones. Lo hace “voluntariamente” pero eso no es lo que dicen sus ojos extraviados sobre la pantalla y el enorme esfuerzo que, a pesar de la juventud, expresa su cara. A cambio puede tener un saliente “en diferido”, sin comentarios…
Es muy buena profesional pero cuando veo salir a los pacientes, uno tras otro, toda la mañana, me pregunto si ellos también notarán que la “sustituta”, figura que ya casi no existe, tiene tantas horas de trabajo a sus espaldas.
Imagino los límites horarios de otras profesiones (conductores, pilotos, controladores aéreos…) y la enorme responsabilidad que supone saltárselos. ¿Y la consulta? ¿Cuántas patologías complejas, tratamientos incompatibles, antecedentes a considerar…. requieren mentes frescas y descansadas?. Ese es el valor que dan los gerentes a nuestra consulta, a nuestra salud y a nuestros pacientes: la puede pasar cualquiera, en cualquier circunstancia….. total para lo que se hace.
Enseñar a practicar la medicina de familia es también un compromiso contraído con la sociedad. Son los futuros profesionales que trabajarán por la salud de la población. ¿Qué tipo de práctica están aprendiendo?….La del todo vale, la de sálvese quien pueda.
En cuanto termine lo mío, me voy y la sustituyo en su segunda consulta. No podrá más.
Solo espero que no la hagamos perder su ilusión por ser una buena médico de familia, antes de empezar a serlo. Yo me siento cada vez más vieja, y no es por la edad.
Málaga, julio 2017