HISTORIAS DEL DÍA A DÍA DE NUESTRA CONSULTA

 

En esta sección vamos a intentar plasmar nuestro día a día con ejemplos reales , lo que pasa dentro de nuestra consulta,  lo que les pasa a nuestros pacientes cuando usan y deambulan por el sistema sanitario, lo que nos supone a nosotros y a ellos todos los inconvenientes y limitaciones que tenemos para hacer bien nuestro trabajo. Hemos cambiado los nombres de los pacientes, médicos y centro de salud para que de ningún modo sea posible reconocer a ningún paciente.

Cada día una historia, corta, sencilla, entrañable, con personajes reales, en centros de salud reales. Contada con todo nuestro cariño pero con toda la firmeza que nos proporciona el saber que hay muchas molestias y daños que se podrían evitar si nuestros políticos escucharan lo que pedimos y pusieran remedio.

Es curioso que muchas cosas no costarían dinero, se daría un mejor servicio, más rápido, eficaz y eficiente, y en muchos casos incluso se ahorraría dinero público. Y todos estaríamos más contentos y sanos, al menos los médicos y los pacientes, que no es poco.

Allá vamos. Esperamos que os gusten y ayuden a reflexionar y mejorar.

DIARIO DE LA CONSULTA 18:

SOPA DE AJO

Mi infancia son recuerdos de un internado, que no era gris. Recuerdo a catorce chavales viviendo en un chalet sobre una montaña frente al mar, y tres sensaciones se vienen a mi mente:  el mar inmenso, las interminables horas de estudio, y la sopa de ajo.  Si… la sopa de ajo… que  es el plato que mas aborrezco desde que me obligaban a comerlo incluso cuando los demás ya se habían ido del comedor.

Han pasado más de cuarenta años y ahora, frente a mí, tengo a una chica que me solicita su cuarta interrupción voluntaria de embarazo. Habitualmente cuando esto ocurre acudo pidiendo auxilio de algún compañero que sabe lo poco que me gusta intervenir en estos casos. Siempre he encontrado apoyo y comprensión por parte de ellos. Ni siquiera me dejan intercambiarla  por otro paciente de ellos para no sobrecargarlos, que ya vamos sobrados.  No soy demasiado religioso, pero no  puedo remediar que situaciones como las de hoy me pongan de un mal humor increíble.

Hoy es un día de esos en que un compañero se ha puesto enfermo,  y, sin la mínima posibilidad de ser sustituido,  estoy solo por la tarde en el centro de salud. El único médico de familia. Para toda la población de la zona.  Esto no es raro en un centro pequeño donde solo somos cinco médicos. No hay nadie de quien echar mano. Así que me toca hacerlo yo , hablar con la paciente, rellenar el impreso, escribirlo en la historia y decirle a donde tiene que dirigirse y el seguimiento posterior  para que no vuelva a pasar….. No parece mucho, pero me genera un gran malestar, sobre todo como cuando  en este caso se trata de su cuarta IVE.

Mientras escribo en la historia clínica, sopa de ajoen la soledad de la tarde, se me hace un nudo en la garganta como me pasaba en el internado hace tantos años, y por enésima vez, se me viene el olor de aquella infancia y de aquel internado,  que no era gris, y acude a mi boca el sabor de aquellas sobremesas interminables donde un cura me obligaba a tragarme, solo en el comedor,  un buen plato de sopa de ajo.

Centro de Salud Carlinda, julio 2017

DIARIO DE LA CONSULTA 17:

LA CONSULTA CARACOL  

Estamos de avisos. Salimos del centro, está nublado, se agradece el aire de la calle. A ver si podemos hacerlo todo. Portamos el maletín, esa especie de consulta caracol con la que extendemos la atención a las casas de nuestros pacientes. Después de pasar la consulta, Marta, mi R4, y yo vamos a ver a dos incapacitados de nuestro cupo, caminando rápido, mientras hablamos de cómo le va en su rotación, haciendo entre aceras y semáforos esas entrevistas obligatorias con los residentes que siempre tienen que ser a salto de mata: no hay tiempo,  sino momentos robados al desayuno o a los desplazamientos.  

Cerca del primer domicilio nos encontramos con Carmen, que a sus 70 años y con su insuficiencia cardiaca, vuelve a su casa con bolsas de la compra.  Va cargada. Se sorprende y alegra de ver a su médico por su barrio. Me cuenta que ha comprado para hacer unas lentejitas, y boquerones y jurelitos para freírlos, y me aconseja la pescadería de su calle, que es baratita y tiene el pescado muy fresco. Curiosea un poco a ver si se entera de quién es el enfermo que vamos a visitar… creo que no lo adivina. Bueno,  Carmen está bien. Seguimos.  

La primera visita es a Antonio, tiene demencia y ya no se mueve de la cama. Avisaron porque tenía fiebre. En casa están sus hijos y nietos y su mujer, y la cuidadora de la dependencia. Todos se alegran de vernos. consulta en el domicilioHay que mandarlo al hospital, puede que tenga una neumonía… el vómito parece que se fue para donde no debía… Llamamos nosotros a la ambulancia porque su mujer no sabe muy bien qué decir. Vendrán pronto, les tranquilizamos.  

Al salir, vemos de lejos a Miguel que esconde su cigarrillo antes de saludarnos y nosotras nos hacemos como que no le hemos visto fumar y también lo saludamos, siguiéndole un poco el juego. Ya habrá ocasión de hablar con él del tabaco.  

Muy cerca vive María. Vamos a revisar su flebitis. Está en la cama cuando llegamos porque de pronto le dio mucho frío. Su hija ha bajado a la compra y  está con su nieta, que está embarazada y nos enseña con orgullo las fotos de la ecografía de su niña. La de la eco es la cuarta generación de mujeres de esta familia. Hay dos perros que vigilan  que no hagamos daño a la abuela. Temperatura normal. Le medimos el azúcar… demasiado frío para Julio: 234… pero ¿qué has desayunado María? Llega la hija de la compra: le dí dos dulces!Ufff¡. Su flebitis está casi curada. Las tres mujeres y los dos perros se alegran mucho de que hayamos ido a verla, y nosotras también: el ictus la dejó paralizada pero no dejó de ser querida.  

De vuelta al centro de salud hace ya mucho calor, cae un sol de justicia y no hay sombra. Nos tropezamos con Francisco que nos reconoce y nos saluda. Nos cuenta alguno de sus chistes que siempre hacen gracia, aunque siempre son los mismos. Tiene arte contándolos y lo sabe. Porta una bolsa pequeña de compra. Ha caminado un buen rato: ha ido hasta otro barrio. Aprovechamos para aconsejarle que camine a primera hora, que con su cardiopatía no le conviene tanto calor.  

 Pasadas las dos y media llaman para un nuevo aviso. La compañera que está en el mismo turno conmigo es la médico de familia de la paciente. Hoy ella tiene urgencias que empiezan a las tres, pero decide que va a ir porque el hijo de la enferma necesita apoyo y ella tiene que estar allí.    

Volvemos al centro. Marta suda y sonríe. Creo que aprendió hoy mucho lo que es la medicina de familia: flebitis, curiosidad, neumonía, tabaco, ambulancia, chiste, consejo, apoyo, sudor…   

Centro de Salud Tiro Pichón, julio 2017.

 

DIARIO DE LA CONSULTA 16:

EL CONSUELO QUE TE DA EL PACIENTE

Desde que un compañero me dio, hace años, la peor noticia de mi vida, me resulta más difícil dar malas noticias a mis pacientes.  Por entonces trabajaba de médico rural en el interior de la provincia y tenía a Juana en mi cupo.  Juana era una buena mujer de pueblo,  de esas mujeres sencillas que saben mirar y ver al mismo tiempo y que han tenido una vida marcada por el sacrificio, el sufrimiento y la sabiduría de salir adelante contra viento y marea. Nunca oí de su boca un solo reproche hacia nadie ni hacia nada. Los últimos meses de su vida, acudía a visitarla a casa con frecuencia porque su cardiopatía avanzada le impedía andar con esos pasos silenciosos de las suelas de goma y las almas vencidas. En cada visita, me contaba historias de su vida que eran para mí lecciones de humanidad. He aprendido de las gentes del interior más que de todas las facultades juntas. Ella, sin saberlo, me daba consuelo y fuerzas para afrontar el drama que sufría mi familia en aquellos momentos. VirgendelosRemediosEn nuestra última visita, me dijo que pronto dejaríamos de vernos, intuyendo, con la lucidez de quien no se llama a engaño, que el final de su vida estaba próximo. En lugar de aplicar lo que aprendí en el curso de entrevista clínica o sobre cómo afrontar las malas noticias, sólo pude llorar. Entonces me dijo que mirara debajo de las almohadas y cogiera una estampa de la Virgen de los Remedios: “Quédesela, D. Enrique y así podremos seguir hablando cuando me vaya”.  

Me considero muy afortunado. Esto no le pasa a un general del ejército, ni a un importante banquero ni a un ministro de sanidad. Le pasa a un médico de familia agnóstico que guarda una estampita de la virgen en el cajón de su consulta y, a veces, habla con ella.  

Nota: El Foro de la Profesión Médica ha solicitado  a la UNESCO que la relación Médico-Paciente  sea Patrimonio de la Humanidad. No puedo estar más de acuerdo.  

Centro de Salud Puerta Blanca, julio 2017.

DIARIO DE LA CONSULTA 15:

EN TODAS CASAS CUECEN HABAS Y EN LA MÍA A CALDERADAS

(El Quijote)

Esta mañana me tocaba pasar la consulta de miel quijote compañera que está de vacaciones, por lo que no conozco a los pacientes y siempre me lleva un poco, a veces mucho de tiempo extra. La paciente me cuenta que su hijo está ingresado en el hospital para extirparle un tumor de hígado por una enfermedad rara, viene a recoger el parte de baja. Tras ello, la observo y la  noto intranquila,y me dice : “Doctora estoy muy preocupada, soy enfermera y me estoy quedando con mi hijo todas las noches; con él, en la planta, solo hay dos enfermeras (contratadas al parecer sin mucha experiencia) y dos auxiliares de iguales características, y el otro día casi le ponen la alimentación enteral por la vía periférica, ¿menos mal que me di cuenta!” Y sigue contando: “Cuando yo empecé a trabajar  también era novata, pero me ponían a trabajar con alguien que llevaba más tiempo, ahora no es así,  los dejan solos para todo…” .

Me quedo sin palabras para contestarle y pienso,”en todos sitios cuecen habas …….”

Centro de Salud Miraflores. Málaga. Julio 2017

 

DIARIO DE LA CONSULTA 14:

MI PLAN PERSONALIZADO DE CRÓNICOS

Hoy es mi último día de trabajo antes de las vacaciones. Estoy feliz, aunque no del todo, como cuando uno tiene algo pendiente, y ese algo es importante. En parte, será por el esfuerzo acumulado, las dobles consultas, la prisa y esa enorme desazón que produce la duda de haber pasado cosas por alto. No hay nada que me guste más de mi trabajo que pasar consulta pero se necesita hacerlo con unas condiciones.

Todo llega, las vacaciones relajarán mis músculos tensos y mis neuronas bloqueadas. Pero además del cansancio, otra parte del sabor agridulce de mi último día es dejar a mis pacientes con la inseguridad de estar bien atendidos: nadie sustituirá mi puesto. No es culpa mía, no es culpa de mis compañeros, que no pueden hacer imposibles, es culpa de los que no ven en el sustituto más que un “gasto” que hay que escatimar. Pero el sustituto es algo más, es mucho más. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua es una “persona que hace las veces de otra”. Pues eso, el sustituto que no tendré es el que hace las veces del médico de familia, de un médico de familia (no de dos-tres…) porque esas “veces”, incluyen prestar atención integral a los pacientes que tiene asignados, con las mismas responsabilidades (muchas) y con los mismos medios (pocos) que aquel al que sustituye.

No hay sustitutos para estas vacaciones. Así que mis pacientes no tienen a nadie que “haga mis veces”. Los van a repartir. Eso significa que les citarán en los “huecos” de otros compañeros, en otras consultas. Sé, con nombre y apellidos, quiénes se perderán en el centro de salud y aporrearán la puerta de mi y su consulta “¿cómo van a verme en otra?, esta es la mía”. Significa que si necesitan una valoración clínica, cambio de tratamiento, prueba complementaria, la tendrán, pero por distintos médicos cada vez, que harán lo imposible por hacer bien “su parte”. A tomar viento la continuidad asistencial. ¿A quién le importa además de a nosotros? Y lo sufrirán especialmente los pacientes que ahora llaman “complejos” o “pluripatológicos” (¿por qué le gustarán tanto las etiquetas a los gerentes?) que ahora están de moda pero que son los nuestros, los de toda la vida. Ellos necesitan un seguimiento más continuado y cercano y no tendrán un referente a quién consultar ¿a quién se dirigen? Y si hablamos de los incapacitados en domicilio, o pacientes en situación terminal, ni un minuto para poder dedicarles en verano. Contaba un compañero que le trajeron, literalmente, en brazos a consulta a una anciana consumidita y muy frágil, para que la pudiera atender en el centro donde él trabajaba sin parar “atrapado” en la consulta.

Así que he decidido hacer mi propio “Plan Personalizado de Crónicos”, dejándole mi número de teléfono a media docena de pacientes más inestables, para que contacten conmigo en vacaciones si lo necesitan. Este plan no constará como atención continuada, no es registrable ni computable en los objetivos y solo servirá de alivio a algunos pacientes y sus familiares, y a una médico de familia de vacaciones sin sustituto.

Centro de Salud El Cónsul. Julio 2017.

 

DIARIO DE LA CONSULTA 13:

MUCHAS VIDAS

Luis acaba de fallecer. Cuando se va alguien del cupo decimos: se «me» ha muerto un paciente. Ese «me» encierra muchas cosas: pesadumbre, dudas, impotencia, frustración… ¡cómo sacar el tiempo para la atención a los últimos días! IMPOSIBLE, más en verano. Son días de «sinvivir» continuo para todos: el paciente, su familia y también nosotros; días de salir corriendo de la consulta, de llamadas, de decisiones rápidas.

– Doctora vengo a traerle un detalle. – Pero… . – Sí, doctora, mi familia y yo estamos muy agradecidos por el trato que ha tenido con mi padre en sus últimos días de vida.”S“ i no es por usted que se ha preocupado por él… Gracias por hablarnos claro, por dejarnos en casa la medicación y las instrucciones necesarias, por estar ahí cada vez que la hemos necesitado, por darnos los consejos que nos dio y por ser tan humana.

Con los ojos vidriosos, la abrazo y rememoro los momentos que viví en la fase terminal de mi padre. Muchas vivencias con nuestros pacientes, nos remueven las nuestras propias. Todas las muertes nos recuerdan la nuestra y la de los nuestros. Pero por esta misma regla, el contacto con los pacientes (tantos, tan distintos, tanto tiempo) nos permite vivir muchas vidas, un pedacito de muchas vidas (monótonas, problemáticas, interesantes, divertidas… ) que, en cierto modo, ensanchan y engrandecen la nuestra. La muerte no es opuesta a la vida, sino su final, y los médicos de familia no luchamos contra ella sino con ella. Lo contrario de la vida no es la muerte sino lo que la hace indeseable, como el dolor y el sufrimiento, y frente a eso siempre encontraremos médicos de familia practicando imposibles.

Centro de Salud Tiro Pichón. Julio 2017.

DIARIO DE LA CONSULTA 12:

LOS CAPRICHOS DE DIRAYA

Son las 13’50 y llevo toda la mañana sin aire acondicionado (hace días que no funciona). DIRAYA ha estado caprichosillo, se ha bloqueado cada dos por tres,  siendo dos sus momentos favoritos:  cuando acabas de cumplimentar una derivación con muchos datos y cuando casi terminas de renovar una larga lista de medicamentos. Además de “irse” a la pantalla azul, está la variedad “cámara lenta” o síndrome del cursor desaparecido”. Esa es más frecuente y sus momentos preferidos son: cuando quieres entrar en el resultado de una analítica y cuando necesitas solicitar una prueba complementaria. Los pacientes me miraban sudar y mirar la pantalla y ponían cara de compadecerme, no de sorpresa, que ya saben de qué va la cosa.

Suena el teléfono y de admisión me dicen que a las 14’00 cortan DIRAYA, no saben cuanto tiempo. Como siempre, llevo retraso en consulta (me tomo 10 minutos o más por paciente si es preciso y, casi siempre, es preciso). Sospecho lo que aún tengo en la sala de espera y sudo más. Armado de valor, paciencia e hipoglucemia, salgo e informo a los pacientes lo que sucederá en breve y que no podré resolver todo aquello que requiera el uso del programa.

tecleando en diraya

“Yo puedo venir otro día doctor” . “ Yo sólo necesito que me renueve el tratamiento de estos dos fármacos “ (Los recojo y le aseguro que puede irse tranquila, en cuanto tenga funcionando el programa se lo soluciono.) Los demás se quedan.

Entra la siguiente paciente y consigo atenderla antes de que corten DIRAYA, una pequeña victoria que no me consuela . Plácido ha decidido quedarse después de 1 hora de espera y pasa a consulta . Se va la luz y se va DIRAYA mientras se sienta. Plácido es un paciente de sesenta años del que soy su médico de familia desde 2001 en que me incorporé a Churriana. Al poco tiempo de empezar a tratarle , y tras sufrir un accidente isquémico transitorio, Plácido fue destinado por su empresa a Melilla. Decidió que yo seguiría siendo su médico, y aprovechaba sus puentes largos, vacaciones y permisos de una u otra índole para pasar por la consulta. Desde aquel susto Plácido se cuidaba: dieta , ejercicio , control y tratamiento de su tensión arterial. También ha necesitado algún ansiolítico, que la distancia tiene tentáculos punzantes y deja un regusto amargo que inquieta y quita el sueño.  Finalmente Plácido ha conseguido volver definitivamente a Churriana, y quiere retomar sus revisiones de salud con más regularidad.

“A propósito Dr., si recuerda la última vez que vine y me derivó a trauma por aquel dolor cervical y de hombro que no remitía, quedé pendiente de que me citaran para Rehabilitación.  Por su parte me dio el alta y me dijo que con el informe del rehabilitador el médico de familia haría una nueva valoración. Hace de aquello unos 8 meses”.  Hace calor, no hay luz (solo la de emergencia), DIRAYA ausente y no tengo otra solución que decirle : “ Plácido, ¿ahora nos vamos a ver con más frecuencia , no?. Ya ve que hoy no puedo mirar lo que necesita. Puede ir directamente a la gestoría de usuarios del centro de Especialidades e indagar que sucede con su cita. Si no le aclaran o solucionan nada vuelva aquí nuevamente y vemos lo que resolvemos”.

Nos despedimos. Siempre fue amable y cordial. Ha esperado 1 hora para ser visto sin ordenador: el viene a ser visitado por el médico, no por la máquina o a pesar de la máquina. Entran los siguientes pacientes y resolvemos lo que se puede.  Son las 15’05, ha salido el

último paciente y  vuelve la luz y DIRAYA, y no sé si llorar o reír cuando se asoma el enfermero: “Ernesto, ¿ nos vamos ya?  .“ Sí , cierro la consulta y cerramos el centro. Es verano”.  Tal como prometí, le pongo en la tarjeta a la paciente los dos medicamentos que necesitaba. Ha habido suerte hoy, no tengo avisos a domicilio.

Centro de Salud Churriana, julio 2017.

DIARIO DE CONSULTA  11:  

CONFIANZA

Isabel tiene 76 años, vino hace un tiempo a mi consulta. Una mujer inteligente, vivaracha y perceptiva.

Le expliqué que para confirmar mi diagnósticoecografo tenía que hacerse una ecografía, que yo no se la podía pedir, y que, por tanto, tendría que derivarla a otro especialista que sí tenía acceso a ella (todos tienen acceso menos los médicos de familia).

Isabel se negaba reiteradamente, pero ante mi insistencia de que confirmar el diagnóstico en su caso era importante, me dijo lo siguiente: “doctora, usted me hace todo lo que esté en su mano, pero no me envíe por ahí. No sabe el suplicio que es cuando me envía a otro médico: meses para la cita, me atiende alguien a quien no conozco; si me pide pruebas un montón de meses más; y luego cuando consiga tenerlo todo hecho, va y me ve otro, y a saber si me explica lo que tengo porque siempre van con prisas. Fuera de esa puerta (la de mi consulta) todo es tremendamente difícil, no puede hacerse una idea”.

Al final Isabel no fue a otro especialista. Le propuse un tratamiento en base a mi presunción diagnóstica que ella aceptó de buen grado. Afortunadamente todo fue bien. Isabel sigue viniendo con cierta frecuencia por la consulta, tiene enfermedades crónicas. Un día me trajo un regalo: una pulsera que había hecho ella, según me dijo, se había ido fijando en los adornos que suelo llevar para hacerme algo que me gustara. Acertó de pleno, claro. Su pulsera llenó mi corazón, pero ese dulzor convive con la amargura diaria que produce ser considerada un médico de segunda por nuestros políticos y gestores, y por los problemas que ello acarrea a mis pacientes.

Centro de Salud Alameda Perchel. Málaga.

DIARIO DE LA CONSULTA 10:

PICOR POR FUERA Y DENTRO

María entra hoy en mi consulta con una sonrisa de oreja a oreja. Ha tenido una erupción en todo su cuerpo que le ha hecho sufrir mucho por  un picor que “no la dejaba vivir ni de día ni de noche”.

No ha sido fácil tratarlo porque María tiene 79 años y muchas enfermedades y toma muchos medicamentos. Así que su urticaria ha costado varias visitas. Hoy el picor ha desaparecido y  viene a darme la buena noticia.

Solucionado, como otros tantos pequeños-grandes problemas de salud que diariamente se atienden en las consultas de atención primaria (infecciones, urticarias, dolores varios, esguinces, contusiones, ansiedad, disfonías, artritis, cólicos, tapones de cera..), situaciones MUY IMPORTANTES  porque se presentan frecuentemente, la mayoría de las personas las tiene alguna , varias o muchas veces  y su correcto enfoque y tratamiento mejora su vida cotidiana . Atenderlas bien es fundamental para que sigan siendo “menores”

anciana sola

.Ya cuando iba a irse observo que María se pone a llorar de forma callada y le pregunto si hay algo que no me ha contado. Ella me responde: no es eso doctora, es que cuando veo lo bien que usted me trata, echo en falta que mi familia no lo haga de la misma manera.

Urticaria y soledad en el juicio clínico de María. ¿Problemas menores?

Yo guardo silencio. Por una vez no sé qué responderle.

Centro de  Salud Victoria. Málaga. 3 de julio 2017

DIARIO DE LA CONSULTA 9:

SOLA Y ASUSTADA

Matilde es una señora de 79 años , una de mis pacientes de los lunes por la tarde, siempre viene a primera hora, acompañada por su hijo, el pequeño de cinco, el único que vive en casa, un segundo piso sin ascensor.

Ella es independiente para las actividades cotidianas, pero sufre de mucha artrosis y le cuesta caminar, además de tener dificultades en la visión por unas cataratas. Está siendo revisada periódicamente en el servicio de oftalmologia  hasta que tenga indicación de cirugía.

Esta mañana la veo entrar y le pregunto “¿Qué le trae por aquí Matilde?. A lo que me responde:

“Vengo sola y asustada  porque como usted sabe  mi hijo trabaja y no me ha podido acompañar, y como el centro de salud ya no tiene consulta de tarde…pues he de venir sola, ya que me tiene que dar el pase para el medico de la vista que me dijo que tenía que revisarme al año…”

Hemos quedado en que si el oftalmologo sigue sin facilitarle las citas de revision, el año que viene la envío en primavera, fecha en la que el centro de salud aún no cierra por las tardes.

“Adiós Matilde, que tengas un buen día ”

“Igualmente doctora, ayyyyy   si no fuera por lo buena que es usted, que sería de mi”.

Y yo me quedo pensando…¿no sería más fácil que a Matilde la citaran  cada año desde el servicio de oftalmología para sus revisiones?

¿Qué hacen personas como Matilde, cuando su centro de salud no abre en todo el verano?…

Uffff,   dejo de pensar rápidamente  en eso porque ya está entrando mi siguiente paciente con otra nueva historia.

¡¡Cualquier centro de salud de Málaga!!

DIARIO DE LA CONSULTA 8:

JULIO Y LAS UÑAS

8 julio de 20017

Maite no es una paciente más… Con ella compartí sus problemas conyugales, sus bajones anímicos y finalmente su divorcio. Sobrepasé muchas veces lo cinco minutos de que disponemos en consulta. Hoy acude acompañada de sus hijos, un muchacho de 16 años que apenas he visto un par de veces. Raúl, que así se llama, tiene desde hace meses las uñas encarnadas en los dedos gordos de ambos pies. Me consultan por ello: están muy mal, hay que quitarlas.

Es julio. El programa de cirugía menor está cerrado hasta final de septiembre, cerrado porque no hay sustitutos para las vacaciones y tenemos que hacer más consultas. Intento solucionarlo buscando un hueco en consulta ordinaria, contando con la colaboración, que la tengo, de mis compañeros: necesito al menos media hora por uña en días distintos, ya que el efecto de la anestesia no es inmediato, tarda unos veinte minutos.

Maite me interrumpe mientras intento concretar por teléfono un día en que pueda ayudarme la auxiliar. “No importa doctor, me dice, ya me las apaño. No se preocupe”. Se despide mientras me quedo con una amarga sensación, algo que produce el “quiero y no puedo”, el “sé y no puedo”, el “no me dejan”.

A los 10 días supe que fue a un médico privado. Eso fue hace un año. Hoy Maite espera de nuevo en la puerta con su hijo. El corazón me ha dado un vuelco: Raul, mes de julio, uñas encarnadas. Afortunadamente lo ha traído a consulta el otro extremo de su cuerpo (rinofaringitis) y yo me he salvado por los pelos de volver a realizar el mismo intento de buscar soluciones y alternativas varias, trabajo común del médico de familia. No obstante, sigo sintiendo la misma sensación de impotencia y tristeza. Todo sigue igual y yo también: “quiero y no puedo”, “sé y no puedo”, “no me dejan”.

C Salud Carlinda Julio 2017

En Málaga, en el verano, se suspenden en diferentes centros: citologías, espirometrías, visitas domiciliarias, infiltraciones, parte del programa de embarazo, cirugía menor, programa de tabaco, niño sano e inserción de DIU.

 

 

DIARIO DE LA CONSULTA 7:

UN PLÁTANO NO DEMORABLE

6 de julio de 2017
Venía recién duchado, peinado, afeitado, fresquito por la mañana, dispuesto a hacer lo mejor que sé: pasar consulta. ¿Por qué se llamará “pasar”?….
Empecé a las 8,10 CON LA MEJOR DE MIS CARAS, primero los pacientes de mi compañero que está de vacaciones, uno, otro, otro, escucha, mira, explora, escribe, explica…, respira, traga. Luego los míos, sin parar, sin interrupción. Ya me “comí” otra vez, sin comer, el tiempo del desayuno. Uno, otro, otro, escucha, mira, explora, escribe, explica… respira, traga.
A las 13 h, aprovechando la salida de una paciente, entra la administrativa que se me acerca a la mesa con una bolsita de plástico y me dice:  ”lo ha traído una paciente para ti”, “nos ha dicho que te lo diésemos urgente, que tienes MUY MALA CARA”. Dije al siguiente paciente que esperase un momento, cerré la puerta y abrí la bolsa con curiosidad y urgencia,…. dentro había un plátano de muy buen ver para la hora y el calor del día, que pelé apresuradamente y me comí de un asalto. Me supo tan bien como el mejor de los manjares. Verdaderamente lo necesitaba.Platano

Terminé a las 14,15 de “pasar” las dos consultas, agradeciendo a mi paciente que reconociera en mi cara las huellas de la dedicación y el esfuerzo prolongado, y que me cuidara mucho más que los responsables de esta larga jornada, que un plátano no demorable ha conseguido suavizar.

Centro de Salud Nueva Málaga. Málaga.

 

DIARIO DE LA CONSULTA 6:

EDUARDO Y LA PRIVADA

5 de julio de 2017

Eduardo tiene 69 años y un dolor en el hombro derecho desde hace meses. Ha sido fontanero.
Vino a la consulta en abril y, tras explorarlo, me pareció que podría tener una tendinopatía con posible rotura tendinosa. Le expliqué las normas de movilidad y uso del brazo, le puse tratamiento analgésico y lo derivé al servicio de medicina física y rehabilitación para que le realicen la ecografía que YO NO PUEDO SOLICITAR. Hoy ha venido a consulta, tras los dos meses de espera de la cita de rehabilitación. Le ha visto una doctora que, dice Eduardo: “me ha hecho los mismos movimientos que usted” y “me ha dicho lo mismo, que hay que hacer una ecografía”. sanidad publico-privada

Mismo paciente, igual exploración, igual sospecha diagnóstica, igual indicación de prueba complementaria ¿distinto médico?, doble tiempo de espera y de dolor de Eduardo.

Me mira como disculpándose y me dice que ha pensado que no va a esperar varios meses más y que, aunque le viene mal, se va a hacer la ecografía de forma privada.
La minusvaloración del médico de familia por parte de los gestores de la sanidad PÚBLICA, perjudica a los pacientes y favorece a la privada. Ni Eduardo ni yo entendemos nada.

Centro de Salud El Palo. Málaga.

 

 

 

 

 

 

 

DIARIO DE LA CONSULTA 5:

AQUÍ SE RESPIRA PAZ

4 de julio de 2017

Empecé tarde después de los avisos, uno algo más lejos, aparcar, visitar, volver. Desayuno”galopado” y pipí exprés. Ya vamos acelerados.
Enciendo el ordenador, paso pantallas y claves. Ya registraré los avisos, quizá al final. ¡Uf! Dos bloqueos de DIRAYA y aún ni la mitad de la consulta. No funciona el otoscopio. Ruido en la puerta.
Cinco minutos, sálvese quién pueda. 
Hoy se me hace cuesta arriba. Vaya día.
– Buenos días Gabriel, ¿Qué le trae por aquí?
– Mi rodilla doctora, me duele mucho. ..
Le exploro, signos de artrosis.
– ¿Alguna cosilla más..? (No me atrevo a parpadear…)
– Sí, como usted sabe mi mujer es muy nerviosa, somos muy distintos….si yo digo “A”, ella dice “B”….y así es muy difícil la convivencia….
– Entiendo…, pero después de 50 años juntos algo tendrán en común, digo yo..
– Sí, mis hijas y mis nietos… aunque me den mucha guerra. Y bueno, ella, siempre hemos salido adelante.
– Y ella ¿que dice de usted?
– Que soy demasiado tranquilo..
(Nos reímos juntos..).
– Pero también dice que no puede vivir sin mí.
– Bueno, entre los dos parece que hacen un buen equipo
(Nos volvemos a reír).
Le doy un tratamiento para su rodilla y nos despedimos con un apretón de manos, y antes de salir, me comenta:
– Doctora, aquí se respira una gran PAZ.
El paciente se va mucho mejor que entró. Yo me quedo mucho mejor que cuando empecé.
Las batallas del médico de familia, invisibles para el paciente, ocultas tras el humor y un instante de risas compartidas, invisibles también para quienes organizan la asistencia de forma que solo podamos atender una rodilla y no a la persona a la que pertenece.

Centro de Salud Churriana. Málaga

DIARIO DE LA CONSULTA 4:

DESPROTEGIDOS

3 de julio de 2017.

Es un día corriente . Empiezo consulta de no demorable. La primera en pasar es una mujer joven, a la que no conozco, de unos 30 años, acompañada de una niña de 9 ó 10 años.
-Vengo a que mande un antibiótico-dice-para las muelas y que me pinche algo para el dolor!
-Cuéntame qué te pasa y vemos……entonces suena su móvil, lo coge dice: “que estoy aquí que hay un médico que no me quiere recetar un antibiótico ni pincharme. Este me lo va a recetar porque me sale a mi del coño!!!”
Interrumpo y le digo que apague el móvil o se salga de la consulta… Lo apaga.
-Tú me tiene que recetar a mí porque me duelen la muelas (chillando ya).
-Va ser mejor -contesto- que te vea otro compañero….
Me levanto para acompañarla a la puerta…y en ese momento se tira de espaldas contra la pared dando un gran golpe.
-¿Qué me quieres pegar? Grita. Abre la puerta y vocifera: ¡este médico me quiere pegar¡.
Los pacientes que esperan fuera están paralizados.…al ver que no reaccionan, coge a la niña de los hombros y, zarandeándola le grita: dilo tú, dilo tú!! ¿ A quemáqueriopegá? La niña empieza a llorar desconsoladamente.
Salgo de la consulta y voy directo al mostrador de información para decir que llamen a la policía. Cuando vuelvo a la consulta, está en la puerta chillándole a la gente que ella de allí no se va hasta que yo no le recete….
La ignoro mientras escribo en la historia, empieza a proferirme insultos que no devuelvo.
-Racista , que eres un racista!!
La policía tarda unos 20 minutos. La consulta parada. Y ella en la puerta sin dejar pasar a nadie.
Por fin llegan dos agentes. Cuando los ve de lejos se escapa apresurada por la otra puerta diciendo que va a denunciarme.
Les explico a los policías los hechos . Me preguntan si quiero denunciar, pero me advierten de que como no hay lesiones va a ser más bien “un mareo” para mí.
miedoIntento recuperar la calma. Decido olvidarlo ¿puedo?. Me quedo con la angustia por la situación vivida, por el miedo a que la paciente vuelva “acompañada”, por la impotencia e indefensión padecida, por el trabajo no realizado, el mío: atender a los problemas de salud de los pacientes.
Al parecer mis gestores consideran que no hace falta un guarda de seguridad en el centro.
No. No tenemos garantizada nuestra integridad física, no se reconoce el riesgo que corremos, no se nos defiende ni se nos protege en el desempeño de nuestro trabajo. Respiro hondo y sigo. El siguiente paciente quizá me cure de la anterior.

Centro de salud Carlinda. Málaga.

 

DIARIO DE CONSULTA 3:

TRES MACETAS

Jueves, 29 de junio de 2017.

Fernando entra a la consulta con el carro de la compra. No se ve raro: las de atención primaria son las únicas consultas visitadas por estos artilugios que prolongan las casas de la gente hasta el sistema sanitario. Va adaptándose a su reciente viudez con la capacidad que da la edad y el inmenso amor que se tenían. Le atiendo por su insuficiencia cardiaca, parece que respira algo peor, le dejo desabotonarse con lentitud, que como sienta la prisa de los cuarenta minutos de retraso y la presión de la puerta llena, se aturrulla y vamos a tardar más. Le exploro, no hay cambios, todo bien, buena auscultación, buena tensión, no hay edemas. “Será el calor” me dice. Se pone la camisa, la abotona, ahora el ritual contrario, camisa dentro del pantalón, cinturón abrochado. Lo hace ya con más rapidez. Escribo en su historia mientras se viste. 

Vuelve a la mesa pero no se sienta, se dirige a su carro de la compra, lo abre, como quien saca un tesoro o una sorpresa mágica de la chistera, levanta la solapa y con esfuerzo…. “Doctora, esto es para usted, la he cultivado yo”. Es una maceta. Dejo el teclado y me pongo de pie para ayudarle a sostenerla, ¡pesa mucho!. Le doy las gracias efusivamente y la mano y me pongo muy contenta y él lo nota, mientras se va arrastrando su carro vacío que ahora llenará de vuelta a casa. Catorce minutos de consulta. Cincuenta minutos de retraso. Llevo el tiesto a la ventana. Ya tengo tres macetas.

macetas

Vuelvo al ordenador donde no hay sitio para escribir estas cosas y sonrío pensando que, ni ahora, ni nunca, el número de macetas estará en el contrato programa.

 

Centro de Salud Carranque. Málaga

 

 

DIARIO DE CONSULTA 2:

SÉ LO QUE NECESITAS, PERO…

Viernes 30 de junio de 2017.

Rafael tiene 86 años y se ha caído varias veces en los últimos meses, nada grave, pero le ha tomado miedo a moverse y no quiere salir de casa. Vive solo. No tiene aquí familia.
Lo exploro, su artrosis de rodilla va avanzando y le deforma la pierna. Fue desestimado de cirugía hace mucho tiempo. Dolor controlado. Ya usa bastón pero la inestabilidad para la marcha y la falta de confianza le hace necesitar dos apoyos: un andador. Para conseguirlo tengo que derivarlo a “Medicina Física y Rehabilitación”, en el CARE u Hospital Civil. Le hago el informe y a pedir cita en el mostrador. Rafael no quiere que le mande “a Málaga”.” No hay más remedio, Rafael, yo no puedo darle la receta directamente”. Tiene que esperar dos meses, acordarse bien el día de la cita, que marcará en el calendario que tienen en la cocina, dejar los papeles preparados la noche anterior, levantarse muy temprano, coger un taxi, ya no monta en el autobús, uno a la ida y otro a la vuelta, encontrar allí la consulta de ese médico que no sabe nada de él y no le ha visto nunca, para que haga el acto administrativo de prescribirle el andador que, nada más verle entrar por la puerta va a considerar necesario. andador

Solo espero que de aquí a entonces no se caiga más veces. No sé si esperar también, después de 25 años ejerciendo como médico de familia, poder algún día prescribir un andador a mis pacientes.

Centro de Salud El Palo. Málaga.

 

DIARIO DE LA CONSULTA 1:

NO HE VISTO A MIS PACIENTES.

Viernes 30 de junio de 2017.
Acaba la consulta y termino con sentimientos contrapuestos, una mezcla entre satisfacción por el trabajo realizado y preocupación por las circunstancias de algunas consultas. Más de la mitad de los pacientes que he visto eran del cupo del compañero que se ha jubilado y que reparten entre las consultas de los demás. No los conocía, he tenido que concentrarme más: he mirado sus alergias, lista de problemas de salud y medicamentos que toman. Algunos muy mayores y muy complicados. Vienen para continuar intervenciones clínicas que otros compañeros han iniciado en consultas anteriores. Dos se han confundido de consulta, se fueron a la “suya de siempre”. Otro llega tarde: a su mujer la han citado en la consulta X y a él aquí y “la tenía que acompañar porque no oye bien” y él “tenía que entrar con ella”. En la puerta no lo querían dejar entrar. Se disculpa.
Muchos me preguntan cosas que no sé responder, la principal: que cuándo vendrá otro médico “que se quede para siempre”. Quién lo sabe.


Centro de salud Huelin. Málaga

 

3 comentarios sobre “HISTORIAS DEL DÍA A DÍA DE NUESTRA CONSULTA

  1. Sólo me entran ganas de llorar. Una carrera de Medicina 6 años, 1 más mínimo de preparación para el exámen de Médico Interno Residente y con suerte hacer la especialidad que quieres y que te llevará otros 2 ó 3 años más. Suma otro exámen para opositar a plaza en la Servicio de Salud de tu comunidad. Total….. más de 10 años de estudio implacable porque te gusta la medicina y ayudar a mejorar la salud de tus pacientes. A todo esto los políticos (algunos casi sin estudios) jugando a que eĺlos saben más que los propios médicos. Demencial.

    Me gusta

  2. Historia conmovedora que refleja la realidad y el sentir de los médicos de familia. Sólo a nosotros nos importa de verdad lo q les pase a nuestros pacientes, porque son nuestros y nosotros su médico.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s