No Hacer 3: no confundir asistencia preferente no demorable con asistencia a problemas urgentes

Dos de las principales características de la Atención Primaria son la Longitudinalidad, que es la capacidad para proporcionar cuidados mantenidos por el mismo profesional a lo largo del tiempo, y la Accesibilidad, entendida como la posibilidad de que el individuo reciba asistencia sanitaria sin barreras de tipo geográfico, cultural o económica, y así, ayuda a garantizar la equidad y la calidad de los servicios sanitarios.

La Administración sanitaria andaluza ha mal entendido la Accesibilidad, interpretándola como sinónimo de inmediatez; es decir, que el ciudadano sea atendido en el centro de salud o en el servicio de urgencias, en el momento en que aparezca el problema de salud y/o requiera asistencia, independientemente de que el problema revista gravedad o perjuicio para el paciente; y por cualquier profesional, sea o no su médico, sacrificando la longitudinalidad de cuidados.

Esta mala interpretación se ha trasmitido también a la población que  ha acabado confundiendo el concepto de Urgencia,  definida como todo aquello que “puede poner potencialmente en peligro la vida del paciente si no se atiende rápidamente” , con el de patología No Demorable que hace referencia a “problemas de salud no urgentes que  conviene resolver lo antes posible, pero que pueden esperar a ser atendidos más de 24 horas y que debe ser valorada lo antes posible”. En tanto que la Patología Urgente debe ser atendida inmediatamente por cualquier profesional disponible, los problemas No Demorables pueden esperar a ser atendidos uno o varios dias, y preferentemente lo debe hacer el profesional asignado que es el responsable de proporcionar la continuidad de cuidados.

No pueden ser considerados problemas Urgentes, y ni siquiera No Demorables los procesos autolimitados banales (catarros, gripes, diarreas…sin signos de alarma o gravedad), las revisiones de problemas ya atendidos, los trámites administrativos y las recetas, los justificantes para trabajo o colegios, los procesos no agudos sin signos de alarma o empeoramiento. Todo esto son problemas que muchas veces no requieren siquiera directamente atención médica, pero que en caso de requerirla, pueden esperar perfectamente a ser atendidos  varios días sin menoscabo de la seguridad del paciente. En muchos centros se configuran agendas específicamente para resolver anticipadamente este tipo de problemas No Demorables, con idea de satisfacer la demanda del paciente, pero nunca, nunca, deben ser consideradas realmente urgencias.

Esta situación ha sido facilitada enormemente por los acuerdos de Gestión Clínica. Hubo un tiempo en que el cumplimiento del objetivo encargado de medir la demora en la atención era llave para cobrar una parte importante de la masa salarial (varios miles de euros para un médico, el doble para el director del centro y nadie sabe cuánto para los gerentes). Si se cumplía se pasaba a valorar otros objetivos y si no, se cobraban 0€. Ese objetivo, llamado Demora Cero, consiste en dar cita al paciente en el día o para el día siguiente en que lo solicita, sin tener en cuenta si la prisa en atenderle es oportuna o no. Así los gerentes apretaban a los directores, y estos crearon y crean agendas con un número interminable de pacientes con  tiempos miserables para cada cita,  insertaban pacientes en citas ya ocupadas por otros,  creaban agendas al final de la jornada de trabajo con citas cada minuto o con todos los pacientes que lo soliciten en el minuto final y sin límite, nos obligan a simultanear actividades distintas (tu consulta y la de los pacientes no demorables); y así podríamos seguir enumerando situaciones vergonzosas por el menosprecio que suponen para el ejercicio de nuestra profesión y la falta de respeto a los pacientes y a los médicos. No importaban nuestro cansancio, nuestro hartazgo, nuestra salud, los errores que pudiéramos cometer por trabajar a destajo y que pagan pacientes y profesionales, incumplir la legislación sobre riesgos laborales….Todo vale para cobrar más dinero, quedar más alto en el ranking de centros, ganar puntos delante del gerente o político de turno, o ganar votos disfrazando la accesibilidad por inmediatez para tener al ciudadano contento, aunque no bien atendido, porque en tiempos de consulta irrisorios ningún motivo de consulta puede ser dignamente valorado. Total, si en los antiguos ambulatorios se atendía a 70 pacientes en 2 horas, ahora no pasa nada si se atienden en 7; y si el médico trabaja a destajo durante toda la jornada, para eso se le paga, y el paciente debe conformarse con lo que hay, eso es lo más eficiente. Y así se perpetúa el menosprecio y el desconocimiento de los contenidos y la dificultad del trabajo en Atención Primaria.

Hay que garantizar la atención sanitaria en tiempo, cantidad y calidad a aquellos que más lo necesitan, y  siempre que sea posible por el mismo médico (su médico de familia/pediatra) y enfermero para fomentar la longitudinalidad de cuidados. Y para mejorar la accesibilidad es imprescindible aumentar la dotación de  profesionales, reducir el número de pacientes asignados a cada uno y aumentar el tiempo por consulta.

Desde Basta Ya proponemos:

No atender pacientes fuera de la agenda establecida diseñada con un tiempo razonable mínimo de 10 minutos, salvo problema de salud urgente de cuya falta de atención pueda derivarse daño o sufrimiento intenso para la persona.

Los problemas de salud preferentes No Demorables deben ser atendidos por el profesional asignado lo antes posible dentro de la disponibilidad de su agenda, o si la actividad del centro lo permite en una consulta específica y limitada para No Demorables. La patología considerada como Urgente por el paciente que tras ser valorada por el profesional no se confirme, debe ser devuelta al circuito asistencial para ser atendida específicamente por el profesional asignado cuando sea posible. Necesitamos respaldo administrativo y legal que permita dejar de atender lo que no es urgente una vez que se ha confirmado la ausencia de gravedad. Y necesitamos educar colectiva e individualmente a la población para que aprendan a hacer un uso prudente y razonable de un recurso limitado e imprescindible como es la asistencia Urgente.

 

 

3 comentarios sobre “No Hacer 3: no confundir asistencia preferente no demorable con asistencia a problemas urgentes

  1. Problema con dificil solucion. Solo podras decir que no es urgente tras haber visto al paciente. Lo que implica que ya has realizado el trabajo de manera no demorable. Despues lo devuelves al circuito generando, al menos, dos visitas para el mismo problema, visita que sera utilizada o no, y probablemente aumentanda la demanda y la demora.
    Me parece imposible conseguir que los usuarios acudan a consulta de la forma que a nosotros nos gusta.

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    1. Estimado Eduardo. Si no se intenta poner orden en este caos, el escaso tiempo que tenemos seguirá destinándose a problemas menores y robándoselo a otros más importantes. Merece la pena probar otras formas de organización distintas a la actual y ver qué resultado dan. Esta ya sabemos que es sumamente perversa.

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  2. En primaria podemos ( y en mi opinión, debemos) aplicar el triaje, por enfermeria, al igual que en urgencias hospitalarias, con la asignacion del recurso según la prioridad, salvo priridades 1 o 2, que serán atendidas a su llegada, las pririoridades 3 al final de la consulta, con huecos en cada agenda para su atención y el resto según disponibilidad en la agenda de su médico…..ya está inventado el sistema, solo debe aplicarse…

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