Declaración de Alma Ata sobre la Atención Primaria. Yo me la creí

Se celebra el 40 aniversario de la Declaración de Alma –Ata. Yo me la creí.

Elegí ser médico de familia porque deseaba dedicar mi vida profesional al ejercicio de una medicina integral, centrada en las personas y conectada con el entorno y poniendo en práctica el enfoque biopsicosocial, el trabajo en equipo y la promoción de salud.

Yo me lo creí.

Me formé en una unidad docente en la que aprendí a trabajar sobre problemas de salud amplios y frecuentes, a comunicarme con los pacientes en las dos direcciones, a controlar embarazos de principio a fin, a hacer mapas de riesgo social, a practicar atención familiar y medicina comunitaria. Hacíamos consultas programadas, sesiones clínicas conjuntas todo el equipo y dábamos mucha importancia a la atención domiciliaria, en muchas ocasiones junto a la enfermera. Aprendí a aprender todo, de todos y en todas partes.

Yo me lo creí.

A los pocos meses de terminar la residencia ocupé una vacante mediante interinidad. Era un centro nuevo, lo organizamos entre todos, hacíamos reuniones donde el equipo iba reflexionando y corrigiendo los procedimientos y protocolos que se iban implantando, liderados por el coordinador que fomentaba esas discusiones y la participación de todos. Nos sustituían siempre que no estábamos en consulta.

Yo me lo creí.

Con el paso del tiempo se ha abierto un abismo entre aquella atención primaria en la que creí  y la de hoy. Me paso la jornada en mi consulta viendo un paciente tras otro sin despegar la cabeza del ordenador. En 25 años sólo he podido arañar dos minutos más por paciente, ahora tengo 7, la mayoría de mis compañeros cinco o menos. Los pacientes, más ancianos y complejos, no pueden ser atendidos en este tiempo.  No puedo pedir un ecocardio, no puedo prescribir un andador, no puedo derivar a oncología. Para todo ello los médicos del hospital sí están autorizados, ellos que, con consultas de muchos más minutos, pueden hacer todo eso aunque no conozcan al paciente como yo. Menos mal que dicen que soy el centro del sistema. Apenas hay sesiones clínicas, son por separado y ni mucho menos se organizan para la discusión o la reflexión colectiva sobre el sentido de nuestro trabajo, tienen que ser acreditadas después de un farragoso procedimiento en plataformas on line. Solo nos vemos todo el equipo para cosas relacionadas con los objetivos, no interesa nuestra opinión, nadie se sienta a escuchar y negociar, ni a profesionales ni a la ciudadanía. Se prima el registro sobre la atención, se crean agendas falsas y se hacen planes tipo “recorta y pega” en las historias de los pacientes para maquillar el cumplimiento de objetivos. Lo que no está en el contrato programa es casi como si no existiera. El director transmite las directrices que vienen desde arriba, con un modelo gerencial vertical y autoritario. Las plazas vacantes, en el mejor de los casos, se han venido ocupando por contratos de una semana o quince días, rompiendo impunemente la continuidad asistencial una y otra vez sin que a nadie le importen los pacientes. No se sustituyen las vacaciones ni las ausencias, los pacientes se reparten en los huecos de los demás cupos, sobrecargando a los profesionales y maltratando a la población. La atención domiciliaria se hace como se puede, la comunitaria, basada en la voluntariedad del profesional, fuera del horario laboral. Los residentes se forman bajo un nuevo paradigma, la gestión clínica, poco atractiva para el proyecto profesional de los médicos jóvenes que sufren una precariedad enormemente prolongada en el tiempo, sin saber cuándo habrá unas oposiciones nunca ágiles ni claras.

La causa del abismo entre Alma Ata y la situación actual no es la crisis económica, aunque haya contribuido al deterioro, sino que más bien está en una cuestión de fondo, la  de pasar a considerar el sistema sanitario como una empresa en lugar de como un servicio público, en el cambio del modelo biopsicosocial de atención sanitaria, de utilidad demostrada para mejorar la salud de las poblaciones, por el de gestión clínica, de utilidad dudosa o más bien negativa y por una sangrante reducción del presupuesto para la atención primaria que la ha dejado literalmente en los huesos.

Yo me lo creí.

 

 

3 comentarios sobre “Declaración de Alma Ata sobre la Atención Primaria. Yo me la creí

  1. Enhorabuena por esta reflexión! Yo también me lo creí…y me lo sigo creyendo.

    Por eso, hay que denunciar como vosotr*s la impostura de una Atención Primaria que se ha apropiado del nombre pero que casi imposibilita desarrollar el modelo y los valores por los que fue creada.

    Sí, se puede! #SaludComunitaria

    Un abrazo

    Javier Segura del Pozo
    Médico Salubrista
    Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

    Me gusta

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