Diario de la huelga 8: realidad y ficción de la atención primaria andaluza

 

Hace varias semanas ha finalizado una huelga indefinida de Médicos de Atención Primaria que ha durado casi dos meses,  aglutinando en  sus últimos días  a 5 de las 8 provincias andaluzas.

Tras conseguir pequeñas mejoras como una escasa ampliación de plantilla y por tanto de tiempo por paciente, algún avance en la capacidad de resolución, mínimos aumentos salariales y casi nada o nada en términos de democratización y transparencia, el colectivo de médicos de Atención Primaria Andaluza  ha cesado la huelga y ha vuelto a la normalidad de su trabajo diario.

Esa normalidad se ha visto enriquecida en sus recursos con un nuevo protocolo de Gestión Compartida de la Demanda, basado en la participación de la enfermería de Atención Primaria en algunos procesos de diagnostico clínico y de tratamiento .

Trabajando hoy codo con codo con mi enfermera María,  estamos poniendo en práctica dicho nuevo protocolo de actuación para agilizar las consultas urgentes de los pacientes que María y yo cuidamos en nuestro cupo,  aun sobredimensionado a pesar de la huelga.

Hoy llegó a Admisión del Centro de Salud  Paquita,  aquejando un fuerte dolor de barriga con vómitos. Son las 12 de la mañana. No es una paciente compleja. Yo sigo avanzando lentamente mi consulta de hoy, llena con 45 pacientes, con retraso de 40 minutos, a pesar de que he pasado a disponer de 7 minutos por paciente en lugar de los 6 que antes tenía. Porque aunque hemos sido agraciados con un nuevo cupo en el centro, la falta de dos compañeros por baja laboral y días de permiso, colocan al resto de los facultativos en la habitual situación de falta de personal. No se les ha sustituido.

Paquita pide ser vista por su médico, José, el que lo está contando, pero mis citas no demorables de hoy ya están agotadas a esa hora.  Por el nuevo protocolo, María no es remitida al médico que atiende las urgencias, sino a la consulta de su enfermera María, que tiene disponibilidad horaria para esta nueva tarea a realizar. En Admisión le explican a Paquita, con gran claridad, que María es la encargada de valorar su consulta en primera instancia. María no ha estado muy conforme con la implantación de la flamante  Gestión Compartida de la Demanda, pero ha de cumplir con su trabajo.

Paquita.               Buenos días María ¿puedo pasar?

María                    Adelante Paquita. ¿Qué te pasa?

Paquita                Llevo dos días con un dolor de barriga….., aquí (se señala), y desde esta                                                   madrugada he vomitado 5 o 6 veces….

María comienza una anamnesis recogiendo los datos que piensa que pueden serle útiles para el diagnostico. Luego  realiza una exploración, usando todo lo que ha podido aprender en su ya larga carrera profesional, aunque habitualmente no practica exploraciones abdominales y su capacidad de hacer un diagnóstico diferencial sobre el dolor abdominal, reconoce que está un tanto limitada. Así que tiene ciertas dudas.

María                    Paquita, creo que no es nada importante pero voy a comentarle tu problema a                                             José, tu médico que está pasando la consulta aun.

Paquita                Gracias María, confío en ti mucho, pero yo venía a que me viera él o el                                               medico  que esté de urgencias. Te agradezco tu interés pero en Admisión no                                     me han dado otra opción.

María pasa a mi consulta a través de la puerta que ahora más que nunca compartimos, es otro cambio que se nos permite tras la huelga, una cierta flexibilidad en la gestión de las agendas haciendo coincidir horarios y espacio físico.

María me comenta el problema de Paquita y cómo ha procedido con ella, mientras atiendo a otro de nuestros pacientes, y el resto aguarda con paciencia su turno en mi sala de espera. Eso me desconcentra de lo que estoy haciendo y rompe la comunicación con el paciente que está en ese momento.

José                      Muy bien María,…pues dile a Paquita que tenemos dos opciones. Puede                                           esperarse al final de mi consulta y en cuanto pueda la atenderé, aunque                                           termine tarde,  o bien puede ir de nuevo al mostrador , pedir cita para                                                               mi consulta otro día si no puede esperar hoy,  o que le den ahora cita para el                                       médico que está  viendo las urgencias, si tú lo crees  necesario.

María sale de la consulta por donde entró, creo que con las mismas dudas de antes. María y yo nos conocemos desde hace muchos años, nos respetamos mutuamente y compartimos trabajo, obligaciones y responsabilidades comunes. Además, ahora compartimos también nuestra desaprobación  de este nuevo modelo de actuación que vuelve a poner a Paquita en el mismo punto de inicio en el que estábamos hace más de media hora. Paquita sigue con su dolor de barriga, María ha empleado voluntariosamente un tiempo en una tarea que supera su responsabilidad y yo seguiré pendiente de verla si está en mi sala de espera a las dos, o de si ha pedido cita para dentro de tres días en mi consulta, o de si acaba en la consulta de urgencias de mi compañero médico del centro.  También puede que, angustiada, haya decidido irse a las Urgencias del Hospital.

Nos quedará la duda de lo que fue, porque esta historia de ficción está por resolver en su desenlace.

Me gustaría haber podido desarrollar  esta  historia,  como una trayectoria de apoyos mutuos y encadenados  del colectivo de médicos de familia andaluces  en bloque, de la enfermería al completo , de los trabajadores de la Atención Primaria en conjunto y de  una población necesitada de una asistencia sanitaria digna, que sumándose a las reivindicaciones que un grupo de médicos hastiados de engaños , falsedades y falta de consideración por la Administración,   pusieron en marcha hace más de un año y medio y consiguieron finalmente llevar a buen término y en beneficio  de todos, porque de haber sido así, el final de la historia del dolor de barriga de Paquita no estaría aún por escribir.

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