Diario de la consulta 172: hablando de otras cosas

Visualizando a la mujer, también en la consulta.

DIARIO DE LA CONSULTA 172: HABLANDO DE OTRAS COSAS

Hoy ha sido el día de la mujer. Como muchas mujeres, he decidido sumarme a las dos horas de paro en el turno de mañana. Me ha costado tomar la decisión, sobre todo porque me duele dejar “plantados” a los pacientes, muchos de ellos llevan varios días para conseguir la cita, pueden tener problemas de salud que sean relevantes y urgentes, algunos habrán organizado su día con esfuerzo para poder venir, se han desplazado, pueden necesitar información, medicación,  estarán preocupados hasta que recojan el resultado de determinadas pruebas…

Pero por otro lado también he podido comprobar en tantos años de ejercicio profesional, cuántos problemas de salud de mis pacientes están en relación con la situación que viven por ser mujeres, como consecuencia de la desigualdad, la sobrecarga, la desconsideración, la explotación laboral o familiar. Así que finalmente me decidí a parar, poniendo un cartel en la puerta, al menos para avisar de que la consulta se cortaría durante las dos horas de la convocatoria.

Empecé la consulta, y  conforme fui atendiendo a mis pacientes, me fui llevando sorpresa tras sorpresa: hoy hablaban de otras cosas. Muchas mujeres sacaron el tema de la huelga y lo aprovecharon para contar cosas de ellas mismas que yo desconocía y que tenían relación con episodios de su vida y experiencias que interpretaban en claves distintas a cualquier consulta que hubiéramos protagonizado.

Andrea relaciona su cansancio con el hartazgo de cuidar a su madre anciana sin ayuda de sus hermanos (“soy la única hembra”); María Jesús reconoce cuánto le afecta tener a su marido “por mochila” desde que éste se jubiló, cómo le agobia esa sensación de “supervisión continua” que le resulta claustrofóbica; Remedios me dio un beso al entrar y me dijo que iba después a la manifestación en el centro; Rosa me contó cómo se enamoró de un hombre varios años después de enviudar y cómo renunció a él por “estar mal visto” por todos a su alrededor….También los hombres, Ernesto, padre e hijo, se han ido alabando la fortaleza de sus esposas, hermanas, hijas, sobrinas. Y así, con esos pequeños grandes comentarios en el pequeño gran espacio de la consulta,  nos hemos sentido todos un poco más cerca, hablando de otras cosas.

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